En el inicio del Renacimiento, la sífilis y la lepra eran moneda corriente y con ellas evolucionaron las técnicas quirúrgicas reconstructivas para reparar sus secuelas faciales.
La familia Branca fue considerada como renovadora de la cirugía hindú. Introdujeron el método italiano, que buscaba evitar las cicatrices de la frente que dejaba el método hindú, utilizando tejidos del brazo del paciente.
Sin embargo, el verdadero propulsor de esta disciplina fue el profesor Gasparo Tagliacozzi, de Bolonia, autor de "De Curtorum chirugia per incitionem", publicado en Venecia en 1597. Se lo llama el segundo padre de la cirugía plástica, detrás de Celsus, por lo abarcativo de su estudio acerca de los procedimientos, los mismos que la Iglesia consideró que interferían con la ley divina. Por ellos fue perseguido y muerto por la Inquisición italiana. Empero Tagliacozzi nunca nombró a Leonardo Fioravanti, quien, para muchos fue su inspiración.
A raíz de haberse utilizado armas de fuego en las guerras, en el Renacimiento como en el siglo XVI existieron múltiples heridas que comenzaron a tratarse en forma cuasi empírica, hasta que Ambroise Paré (1510-1590), demostró que su gravedad estaba marcada por la intensidad y laceración, y no por la quemadura y envenenamiento. Estudió también las deformaciones congénitas y bautizó la hendidura labialcon el nombre de labio leporino, corrigiéndolo mediante un punto en ocho horizontal.
Tras la mencionada evolución, se da un período de quietud en la cirugía plástica hasta los siglos XVI y XVII, cuando se produjeron el desarrollo de las ciencias y de las artes, el momento de la imprenta, el intercambio de conocimientos entre las distintas escuelas y los enfrentamientos bélicos de la época, que propiciaron el progreso de la medicina. Un tal Larrey organizó las primeras ambulancias en los campos de batalla y describió su famosa contractura, al mismo tiempo que Marjolin hizo referencia a la malignización de las cicatrices. Tiempo después, en 1856, Denonvilliers, narró el procedimiento de la primera zeta plastia. De allí en más, en Alemania surgiría la integración real de esta especialidad con las rinoplastias de Von Graeffe que por primera vez alude al término cirugía plástica. En 1814, Carpue ya efectuaba rinoplastias en Inglaterra.
En 1840, en EEUU, Warren practicó el primer injerto total de piel, Hamilton realizó los primeros colgajos cruzados de pierna y Multer trasplantó un colgajo de región deltoidea para corregir una retracción cervical. Comienza la Guerra Civil americana y durante la misma, Dean trata las fracturas mandibulares exitosamente.
Lister y su argumentación acerca de la asepsia y antisépsia, sumados a los de Pasteur, dieron lugar a una nueva etapa de la cirugía, la de la anestesia general cuyos frutos se cosecharon tras la II Guerra Mundial.